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"ESCANDALO,
OTRO SUBMUNDISTA EN LA CIUDAD"
"No podía faltar mas, ahora es ese grupo de teatro
que se autodenomina libre, quien protagoniza un espectáculo
decadente e inmoral, y la persona de Rafael Díaz, encarna
al mas repúgnate personaje que haya nacido en estos
lares. Todo este montaje de pésima calidad artística
y de reprobable contenido, ha sido hecho ni más ni
menos que con motivo de la inauguración de la muestra
de ese tal Bendayan y de quien ya nos ocupamos en una anterior
oportunidad. Definitivamente Dios los crea y el diablo los junta, y por
tal motivo se ha formado una trouppe en torno a estos dos
nefastos dizque artistas, que inspiran sus creaciones en el
vicio, la bajeza y la corrupción.
Vulgar y lindando en lo perverso, este grotesco montaje resulta
ser una apología a la prostitucion y se burla descaradamente
de nuestros valores. Díaz se enfunda en una cola de
sirena -en la cual por cierto se le ve muy cómodo-
y da rienda suelta a sus bajezas y vulgaridades, llegando
incluso a hablar de santidad mientras dos supuestos Ángeles
/demonios, bailan y se tocan en evidentes juegos homo eróticos.
Tratando de hacer de comportamientos extraviados, sucios y
equivocados una opción legítima y natural, y
eso no lo podemos permitir.
Hay que destacar que es el mismo Díaz el creador de
los textos, eso nos permite tener la certeza de la clase de
individuo que es, ya que no se limita a dar vida a un libreto,
sino que las sucias ideas que dan origen a tan execrable espectáculo
surgen de su cabeza. ¿Hasta cuando vamos a seguir siendo mudos testigos
de estos vergonzosos espectáculos? Yo; ya lo advertí
en otros artículos, cualquier intento de subversión
moral debe ser combatido. Apelando a la libertad de creación
y de expresión estos individuos se escudan y son capaces
de hacer mas daño que las bombas, porque pueden influenciar
a las jóvenes generaciones y convertir nuestra ciudad
en un inmenso lupanar, donde la decencia y las buenas costumbres
sean enterradas para dar paso a una cultura perversa, sodomita
y libertina.
Un trabajo que seguramente será bien apreciado, por
peluqueros, modistos y cocineros, pero que no tiene nada que
ver con la cultura y la decencia, que requiere un público
como el de Iquitos: Culto, Digno y Preparado"
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