En los últimos cinco años, mi trabajo ha sido publicado en diferentes ediciones de Perú y América Latina.

- "PERÚ. 10,000 AÑOS DE PINTURA"
Autor: Marisa Mújica.
Editado por Universidad de San Martín de Porres, 2006.
- "LA SOGA DE LOS MUERTOS" el conocer desconocido del ayahuasca.
Autor: Christián Bendayan.
Editado por Museo de Arte del Centro Cultural San Marcos, 2006
- "ARTE IBEROAMERICANO CONTEMPORÁNEO"
Autores: Maria Elena Troncoso / Ricardo Lescano
Editado por ATCultura. Buenos Aires Argentina, 2005.
- "II BIENAL NACIONAL DE LIMA"
Publicado por Municipalidad de Lima y CIA. Bellsouth, 2001
Historia
del diocesillo pez que escupia color
"Volviendo a casa luego de las pinturas de Rafo
Díaz:
Vengo tarde, mi amor. Y te veo cuchara en mano dando
vueltas a una taza de caldo ya frío sobre la
mesa.
Vengo tarde, mi amor. Se me hizo de noche en un solo
instante. Vengo desarrapado y salpicado de colores.
Yo que iba a mirar solamente los cuadros y a atraparlos
en mi memoria, y resultó que ellos fueron los
que me atraparon a mí, me revolcaron y me hicieron
atravesar dos noches.
La primera noche fue la de los tiempos antiguos pero
que no se han ido.
Echaron a suerte mis vestiduras y me dejaron a piel
y sangre en medio de la selva. De humo y colores me
volvieron a vestir y me forzaron a los ritos iniciáticos
de los indios amazónicos, de los ríos
y de los incas de los montes. Y danzamos, en coro hasta
que un mareo de colores dio conmigo en el suelo, los
colores de la hierba, del pisco, de la piel cobriza.
Y era extraño...la noche seguía siendo
oscura, pero todo se veía y...no era la luz lo
que alumbraba, sino el color...un diosecillo pez salía
a la superficie y escupía color aquí y
allá sólo para nuestros ojos.
Te juro mi amor, que nunca había visto el color
latiente de la noche como ahora.
La segunda noche fue la de las cantinas y los tugurios
de las ciudades de los prófugos y de los huidos...y
era azul, pero no como ningún azul, era otro
azul. Me empapé de color de alcohol barato, y
una mujer del partido me vino a besar desprevenido y
se sentó en mis muslos. Yo me miré enorme,
gordo, ídolo de todos los excesos, y rozamos
carne y carne tocando el fondo de la desesperación,
y aún así, el color no se iba, sino que
se imantaba en las paredes, en la madera donde golpeaban
los vasos. La noche seguía siendo oscura, mi
amor, te lo juro, pero todo se veía.
El diosecillo pez seguía chapoteando en su pecera
de colores. Y nos contó que el color, como la
música, tiene un ritmo, y que lo mejor de su
ritmo y su armonía está aún por
descubrir. Y nos contó que el color nos enseña
el alma de todo lo que habita bajo la luna. Un diosecillo
pez me lo contó.
Vengo tarde mi amor, no me mires así, que traigo
heridas de color sobre mi cuerpo, que vengo de dos noches
de las que no se puede salir sin ser salpicado por el
pez. Tengo frío y estoy desnudo, abrázame,
mírame, cúrame, moja con tus labios mis
llagas, mi amor que vengo tarde y herido de color en
carne viva".
Francisco Javier SANCHO MÁS
Escritor Español, Filólogo e Investigador
de
Literatura y Arte. |