| “EL CAMINO DE
LO INCONSCIENTE”
"Lo Ritual y lo Mundano" es el titulo de la muestra
que el pintor peruano Rafael Diaz, presenta con motivo del
mes de la Hispanidad, en la sala principal del Latín
American Art Museum; ubicado en la 22 St. de la reconocida
calle ocho en Miami – Florida.
Hablando con propiedad, me es necesario referir antes de empezar
este análisis pictórico, que esta colección
esta unida entre si, por ciertas nociones místicas
y sub- urbanas.
Las pinturas de Rafael se nos presentan heterogéneas,
aunque reniegan de toda pretensión dogmática
o escolástica.
Su temática lo hace conocedor de presencias con pensamientos
diferentes y múltiples. Este conocimiento lo lleva
a enfrentarse con la realidad. Un saber alternativo que vuelve
sagrado lo Popular - Tradicional y lo Mundano – Religioso.
Esta percepción natural, lo hace poseedor de una original
sensibilidad, que alimenta la existencia de un criterio plástico
atemporal y con personalidad propia.
La estética pictórica de Rafael Diaz, se queda
en la retina de nuestros ojos y se vuelve permanente. Sus
resonancias coloridas se dirigen al público desde un
contexto salvaje y tropical, poético como inexorable.
Una pintura que hipnotiza y experimenta en lo visual, donde
la "realidad lógica" es modificada, ofreciéndonos
perspectivas cinematográficas y en technicolor del
Amazonas grandioso y mítico.
Este joven pintor de 32 años; además de mostrarnos
su universo personal. Nos hace ingresar a ciertas realidades
sociales, donde los seres marginales que habitan los güetos
y personajes pintorescos en bares; asumen y postulan una importancia
doliente, dramática, descarnada; pero a su vez sensual,
lucida y brillante: "El cuerpo", "Acaríciame",
"Copa rota", son obras que remecen nuestra conciencia.
Las reflexiones plasmadas sobre estos lienzos, se atreven
a cuestionar ciertos principios psicoanalíticos, que
ponen en tela de juicio cualquier conclusión superficial,
y profundiza la necesaria relación del ser humano con
la tierra y su conciencia.
El pintor nos estremece con frases que pertenecen a escritores
y letras de canciones que contienen un código o mensaje;
a veces directo, a veces indirecto.
De este modo, enlaza junto a su habilidad con el pincel y
el color, sentimientos de valor que comparten la visión
original y ensoñadora de sus obras.
Rafael Diaz, hace de la intuición, su capacidad de
marcar con líneas y colores su tendencia, su quehacer
estético que diluye fronteras y se establece en una
contemporaneidad fundamentada en la tradición, el rito
y la religión: "Piel de tierra y sangre",
"Yawar fiesta", "Los animales que uno ha sido...",
"La virgen y la madre del Ayahuasca" entre otros,
hacen que estas imágenes plásticas, asuman como
principal significante, la apariencia solitaria e individualista
del artista, como un trampolín de sueños personales,
llenos de magia, misterio, atrevimiento y seducción.
Las ideas que salen de sus manos, se nutren del misticismo
pagano y tradicional de los pueblos indígenas amazónicos,
así como de una particular visión de la realidad.
Desarrollando propuestas alternativas o "locas",
con conocimientos que surgen de su capacidad de penetrar en
lo profundo de lo misterioso, así como en lo marginal
de lo urbano. Bello y grotesco al mismo tiempo.
El saber que por milenios posee el amazonas, encuentra en
Rafael, una semilla que ya empieza a germinar y que nos ofrecerá
con seguridad, una ventana a esos particulares y fantásticos
modos de vida. En donde el equilibrio del hombre con la naturaleza
es parte esencial de la existencia.
La pre-eminencia plástica de Rafael Diaz, se consolida
con una pintura creativa que analiza y modifica lenguajes
propios y que se abre a otras culturas. Antropología,
Chamanismo, Psicoanálisis, Catarsis, Religión
y Vida. Estas estructuras son la base de su trabajo, apoyado
por afanes efectistas en detalles. Ilusión, deseo,
discusión, sueños; sin atributos ni propiedades.
El alma de Rafael se desnuda frente a nosotros, con la piel
nerviosa, pero serena y controlada. Se puede percibir todo
el amor que siente por su tierra, sus preocupaciones frívolas,
eróticas y sacras.
El palpito subterráneo por debajo de la piel, el hombre
que se esconde, que se disfraza, que nosotros no aprovechamos;
se aparece por el camino de lo inconsciente, ruta surrealista
de un mundo personal, dispuesto a compartir sus visiones más
espectaculares y conmovedoras. Asumir sus ambigüedades,
intuiciones y sensaciones, es
necesario para percibir ese mundo, que es propio y que a través
del arte, se vuelve colectivo.
Pintar no es solo retratar esto o aquello, es alejar toda
posibilidad semántica y separar los signos como en
un lúdico juego. Desmenuzar la imaginación en
instantes de realidad e irrealidad.
Para Rafael Diaz, el ser humano no es sino la luz que titila
con su existir en el mundo. Este modo de existencia fluctuante,
es su verdadera razón creadora.
JOSEPH CONRADO
Critico y Profesor de Historia del Arte
Miami -Florida Octubre 2003 |